Alejandra Moreno Castillo elabora en Lomishos snacks deshidratados para perros, sin conservadores y hechos en Chihuahua
Emprendedora chihuahuense que fundó Lomishos durante la pandemia; sus snacks se venden en tiendas y estéticas caninas del estado. Cada lote pasa de dos a cinco días en deshidratación.
Por Redacción
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Los primeros jueces de calidad de Alejandra Moreno Castillo fueron sus propios perros. Ellos dieron el visto bueno a las tiras de proteína deshidratada que ella empezó a preparar durante la pandemia y que hoy se venden bajo el nombre de Lomishos, una marca chihuahuense de snacks naturales para mascotas, fabricados de manera artesanal y sin conservadores ni químicos.
Moreno produce alrededor de cinco kilos de proteína por semana, según relató a El Diario de Chihuahua en marzo de 2024. Cada snack pasa entre dos y cinco días en el proceso de deshidratación, porque cada tipo de proteína exige un tratamiento distinto. Su línea incluye tráquea de res y de caballo, orejas de cerdo y patas de pollo.
La historia de Lomishos importa en Chihuahua porque muestra cómo un emprendimiento de cocina doméstica puede convertirse en un producto con distribución regional. Moreno ha colocado sus snacks en tiendas y estéticas caninas distribuidas en el estado, y en 2024 los ofrecía de lunes a viernes por la tarde en el parque conocido como de los Tronquitos, un punto de reunión habitual para quienes pasean a sus perros en la ciudad.
“Siempre he estado rodeada de mascotas y desde joven quise emprender con algo para los perritos, cuando comenzó la pandemia comencé a ver diversas ideas en las redes sociales y de repente se me ocurrió fabricar los snacks naturales”, contó Moreno a El Diario.
La técnica detrás de la marca es la deshidratación a baja temperatura, uno de los métodos de conservación de alimentos más antiguos. El principio es sencillo de enunciar y exigente de ejecutar: se retira el agua del tejido animal con calor moderado y circulación de aire durante un tiempo prolongado, hasta que la pieza queda seca y estable. Al bajar la humedad se frena la actividad de los microorganismos que descomponen la carne, y por eso el producto puede conservarse sin aditivos. La dificultad está en que cada corte se comporta de forma diferente. Un cartílago como la tráquea, una pieza con grasa como la oreja de cerdo y una extremidad con hueso como la pata de pollo pierden agua a ritmos distintos, y el tiempo de secado debe ajustarse a cada una. Esa es la razón de los dos a cinco días que Moreno dedica a cada lote.
Moreno explicó que, entre todas sus proteínas, las de caballo y de res son las favoritas de los perros por la intensidad de su aroma.
El trabajo de Moreno sigue un ciclo semanal que empieza con la selección de la materia prima y termina con el producto empacado para su venta. Moreno contó a El Diario que sus mascotas fueron las encargadas de dar el visto bueno al producto antes de que saliera a la venta.
La marca tiene una identidad que nace del habla cotidiana. Lomishos juega con lomitos, la palabra cariñosa con que en México se nombra a los perros, y esa cercanía forma parte del modo en que Moreno ha construido su clientela: en persona, en el parque y en los negocios dedicados al cuidado de mascotas.
Sus planes son concretos. Moreno dijo a El Diario que busca extender la distribución de Lomishos a toda la República y posicionar la marca a nivel nacional. También planea instalar celdas solares para que el proceso de deshidratación dependa de una fuente de energía renovable, un cambio que alinearía el método de producción con la idea de un producto natural.
La marca mantiene hoy envíos a distintas partes de México y conserva el principio con el que nació: snacks de proteína animal, secados con paciencia y sin conservadores, preparados en Chihuahua por una emprendedora que aprendió el oficio junto a sus propios perros.
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