Instituto Down de Chihuahua acompaña desde 1984 a personas con síndrome de Down y a sus familias
Fundado por estudiantes de psicología en 1984, es una de las primeras asociaciones civiles del estado. Atiende en promedio a 150 personas al año, desde los 45 días de nacidas hasta la edad adulta.
Por Redacción
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A principios de los años ochenta, un grupo de estudiantes de psicología de la ciudad de Chihuahua decidió que los niños con síndrome de Down merecían una opción educativa propia. Con el apoyo de un médico y un profesor abrieron un centro de atención para ellos y sus familias, y el 26 de abril de 1984 lo constituyeron legalmente como asociación civil. Así nació el Instituto Down de Chihuahua, una de las primeras organizaciones civiles registradas en el estado.
Cuatro décadas después, el instituto atiende en promedio a 150 personas al año, desde bebés de 45 días de nacidos hasta adultos, y suma más de 1,500 familias acompañadas a lo largo de su historia. Su misión, escrita en su sitio oficial, es impulsar a cada persona con síndrome de Down al máximo desarrollo de sus capacidades. En un estado donde, según datos del propio instituto, viven alrededor de 7 mil 500 personas con esta condición, su trabajo ofrece a las familias de la capital un lugar especializado donde empezar.
La sede está en la avenida Mirador 4303. El instituto obtuvo instalaciones propias en ese domicilio en 1996 y las amplió en 2013. En 1998 recibió el Premio Chihuahua Mejoramiento hacia la Calidad y el reconocimiento e incorporación de los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua, lo que dio validez oficial a su labor educativa.
El método del instituto parte de la atención temprana. Un bebé llega a las pocas semanas de nacido y comienza un programa de estimulación; conforme crece, el equipo multidisciplinario ajusta la atención, la asesoría y la capacitación a cada etapa de vida. La meta de largo plazo es la autonomía: que cada usuario aprenda habilidades que le permitan valerse por sí mismo y participar en la escuela, el trabajo y la vida comunitaria.
Los resultados están documentados en sus informes. El instituto da seguimiento a 30 niños y jóvenes que estudian en escuelas regulares y ha logrado la incorporación de 8 adultos a empresas. Sus usuarios participan en eventos deportivos y culturales y en las Olimpiadas Especiales, y el equipo busca de manera permanente oportunidades laborales para quienes llegan a la edad adulta.
Su alcance va más allá de la capital. El instituto opera programas foráneos en Delicias, Cuauhtémoc, Lázaro Cárdenas, Meoqui, Anáhuac y Nuevo Casas Grandes. También trabaja en el terreno legal: es miembro cofundador de la Red Integración, Discapacidad y Desarrollo, A.C., y forma parte desde hace más de tres décadas de la Confederación Mexicana de Organizaciones en favor de la Persona con Discapacidad Intelectual (CONFE). Publica sus informes anuales desde 2011 y su registro CLUNI en su sitio de transparencia.
En febrero de 2026 el instituto presentó a su nueva directora, Nancy Estrada Meléndez, psicóloga con 16 años de trayectoria en iniciativas de inclusión y desarrollo comunitario. Su nombramiento, respaldado por el Consejo Directivo, abrió una etapa centrada en el trabajo cercano con las familias y en articular la labor pedagógica con la atención y la vinculación.
Un mes después, en marzo, el instituto llenó las instalaciones de Domingo Feliz en la Ciudad Deportiva con su fiesta conmemorativa. Cientos de familias asistieron y, con cada compra, apoyaron la causa. Al escenario subieron Ari Uribe, Adrian V Sax, el mariachi Alebrijes de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua, el grupo Swing&saoco y Vintage Troupe, además de grupos de danza del Colegio de Bachilleres plantel 3 y del propio instituto.
Buena parte de la operación se sostiene con ingenio. El DownLet, su venta de artículos nuevos, muebles y sorpresas, se ha vuelto una cita periódica para la comunidad. El instituto también mantiene un centro de acopio de reciclables: de lunes a viernes, de 7:30 a 14:30 horas, recibe PET, papel y cartón, latas de aluminio y botellas de vidrio clasificadas, y para empresas con volúmenes grandes programa rutas de recolección. Así cada donación ayuda dos veces, al planeta y a las personas con síndrome de Down.
Quien quiera sumarse tiene varias vías. El instituto es donataria autorizada y emite recibos deducibles, acepta donativos en especie como material didáctico, de oficina o de limpieza, y recibe voluntarios para el centro de acopio, los festejos de los usuarios, el área administrativa y la organización de sus eventos grandes. Los interesados pueden comunicarse al 614 416 0521.
Cuarenta y dos años después de aquella iniciativa estudiantil, el instituto sigue recibiendo a bebés de pocas semanas de nacidos en la avenida Mirador, con la misma idea que lo fundó: que cada uno llegue tan lejos como sus capacidades le permitan.
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