Instituto José David enseña desde 1978 a niños sordos y con autismo de Chihuahua a comunicarse
Fundado en 1978 para niños y jóvenes sordos, el instituto atiende hoy autismo, lenguaje y aprendizaje, y desde 2002 forma terapeutas con una licenciatura incorporada a la UACH.
Por Redacción
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En el Periférico de la Juventud número 2900, en la colonia Abraham González, funciona desde hace décadas una escuela donde aprender a hablar, a escuchar y a leer se trabaja sesión por sesión. Ahí opera el Instituto José David, A.C., una asociación civil fundada en Chihuahua en 1978 para orientar a niños y jóvenes sordos de familias de escasos recursos, y que hoy atiende también a niñas y niños con autismo, alteraciones del lenguaje y problemas de aprendizaje.
Su objetivo original sigue escrito en la descripción que la propia institución hace de sí misma: que las personas con discapacidad auditiva aprendan a comunicarse con la habilidad suficiente para desenvolverse en la familia, la escuela, la vida social y el trabajo. Con los años, la demanda de la comunidad llevó al instituto a ampliar sus servicios a las afasias, las disartrias, las asimbolias, el labio y paladar hendido, los problemas de aprendizaje y la atención temprana de bebés con discapacidad. Desde 2001 atiende también el autismo.
Para Chihuahua, el instituto cumple dos funciones a la vez. Atiende a familias que buscan diagnóstico y terapia para sus hijos, y forma a los profesionales que después ejercen esa terapia en la ciudad. Esa doble vocación explica buena parte de su historia.
El núcleo de su trabajo clínico es la terapia de la comunicación humana. Una alteración del lenguaje puede tener orígenes muy distintos: una pérdida auditiva, una lesión que afecta la articulación de las palabras, una dificultad para asociar símbolos con significados o una forma distinta de procesar el entorno, como ocurre en el autismo. Por eso el primer paso, según explica la institución, es una evaluación precisa. El instituto realiza impresiones diagnósticas de autismo y lenguaje en todas las etapas de la vida, incluida la población adulta, aunque su enfoque terapéutico principal está en la infancia.
A partir de esa evaluación, cada niño entra a un programa. El instituto ofrece terapias individuales de audición, lenguaje, aprendizaje y autismo, y terapias grupales. Su apuesta más estructurada es un Centro de Atención Múltiple de nivel primaria, un entorno escolarizado y adaptado donde se combina el programa educativo oficial de la SEP con el desarrollo de habilidades sociales, de comunicación y de autonomía al ritmo de cada alumno. La meta declarada es preparar a los niños para integrarse a su entorno escolar y social.
Con el tiempo se sumaron otras herramientas: un programa de desarrollo de habilidades cognitivas, un programa de neuroestimulación cerebral conocido como neurofeedback, la evaluación de reflejos primitivos y cursos, talleres y diplomados para padres de familia y para profesionistas de áreas relacionadas.
La historia institucional tiene un punto de quiebre en 2002. Ese año, de acuerdo con la propia asociación, eran tantos los niños atendidos que los fondos para operar ya no alcanzaban. La respuesta fue un proyecto productivo: institucionalizar la Licenciatura en Comunicación Humana, incorporada a la Universidad Autónoma de Chihuahua, para formar terapeutas de lenguaje. En 2016 abrió una segunda carrera incorporada a la UACH, la Licenciatura en Problemas de Aprendizaje, y en 2019 la Maestría en Problemas de Aprendizaje, incorporada a la Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua.
Hoy esa rama académica opera como IJD Educación Superior, que desde hace 20 años forma terapeutas de lenguaje en colaboración con el instituto. El modelo crea un circuito poco común en la ciudad: los estudiantes se forman junto a la clínica y la clínica cuenta con una cantera de especialistas formados en Chihuahua.
El crecimiento también dependió de la procuración de fondos. Conforme aumentó el número de niños, el instituto abrió un programa para financiar su operación con proyectos especiales patrocinados por particulares, empresarios, fundaciones y fondos de apoyo social. En su sitio, la institución señala que mantiene convenios activos con empresas y dependencias que facilitan a las familias el acceso a sus servicios. Entre sus noticias recientes aparecen campañas de redondeo con clientes de cadenas comerciales y la carrera Corre y Suma “Muévete por el Autismo”.
La asociación forma parte de las organizaciones de Chihuahua revisadas por Confío, A.C., el organismo local que analiza la institucionalidad y transparencia de las organizaciones civiles, y publica una sección de transparencia en su sitio oficial.
Quien quiera sumarse encuentra en el sitio del instituto los apartados de donativos, admisión y contacto. La institución resume su propósito en una línea: brindar a los niños sordos, con autismo o con otros retos de comunicación y aprendizaje una oportunidad para llegar a ser jóvenes productivos e integrados a su comunidad. Casi medio siglo después de su fundación, ese trabajo sigue ocurriendo en las aulas y cubículos de terapia del Periférico de la Juventud.
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