Héctor Silva forja en Chihuahua cuchillos artesanales que llegaron a Iron Chef México, de Netflix
Ingeniero civil formado en GL Diseño y Construcción, a los 25 años dedicó su tiempo completo a Forja Silva, taller de cuchillería con clientes en México y el extranjero y encargos para Iron Chef México, de Netflix.
Por Redacción
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Héctor Silva llegó hace unos ocho años al taller de don Raúl, en la colonia Cuarteles de la ciudad de Chihuahua, con un encargo sencillo: encontrar quién fabricara unas protecciones metálicas para una residencia. Trabajaba entonces en una constructora. Lo que vio en el taller se le quedó. “Era como ver la historia de la humanidad resumida en carbón, una barra de hierro a más de 900 °C y las ganas de moldear el mundo a la visión de alguien”, dijo a El Diario en septiembre de 2026.
Hoy Silva dirige Forja Silva, un taller de cuchillería artesanal donde fabrica hojas por encargo para clientes de México y del extranjero. Hizo piezas para la producción de Iron Chef México, de Netflix, y tuvo oportunidades con VSM, WD-40 y Nippur. Su trabajo importa en Chihuahua por un objetivo que él mismo formula: “Volver a Chihuahua una punta de lanza nacional en un área artesanal e industrial poco explotada”.
Antes de la fragua está la ingeniería civil. Silva comenzó en GL Diseño y Construcción desde el quinto semestre de la carrera, primero como auxiliar de obra y después en el área de licitaciones y costos. Participó en proyectos como el edificio Prisma y el estacionamiento Deck 3, en Distrito Uno. Cuenta que le gustaba ver cómo algo que solo existía en planos y cifras se convertía en una estructura real. Cuando el trabajo en la construcción disminuyó, la fragua ocupó más de su tiempo.
La cuchillería empezó como una decisión de mercado. Su primera idea fue fabricar protecciones para casas, pero al revisar la demanda concluyó que los cuchillos le permitían pasar de un comercio local a uno internacional desde su taller en Chihuahua. Un cuchillo es una pieza compleja: la hoja parte de una barra de acero que se calienta en la fragua y se golpea para darle forma, y cada aleación se comporta distinto. Hay empuñaduras que ajustar y mecanismos plegables que exigen tolerancias de milímetros. Silva recurre a lo que estudió: al conocer las variaciones de los aceros recordó materias como resistencia de materiales. Su orden de prioridades es primero seguro, luego funcional, después cuidar los recursos y al final estético.
Los comienzos exigieron paciencia. Cada hoja era un encargo único y salían uno o dos trabajos por semana. Con el tiempo aprendió qué calidad busca la gente, qué diseños sirven en el uso diario y qué aleaciones prefieren quienes los usan. Después estandarizó procesos y mantiene los materiales a la mano, de modo que hoy termina varias piezas en uno o dos días. Destina cada año un porcentaje a mejorar su equipo y suministra su taller con materiales que llegan del extranjero, además de buscar aleaciones nuevas.
El giro llegó con Desafío sobre fuego, una competencia donde convivió con personas de otros países dedicadas por completo a la cuchillería. De ahí salió la decisión de dejar la constructora y concentrar su tiempo en el taller. Tenía 25 años y trabajaba desde las siete de la mañana hasta las nueve o diez de la noche, con lo que fue comprando el equipo que le permitía producir con mejor calidad. Otro punto de inflexión fue el encargo para Iron Chef México, que al principio le costaba creer y que confirmó que iba por buen camino.
En el History Fest de la Ciudad de México compartió una charla informal, con su acento norteño, con Chumlee, Rick Harrison, Doug Marcaida y directivos de A&E Networks, personas a las que había visto en televisión desde niño. Lo recuerda como uno de los momentos más inolvidables de su camino. Ante las nuevas regulaciones para exportar, hoy busca alianzas comerciales distintas.
Su siguiente paso es un espacio propio. Busca una casona histórica sobre la avenida Cuauhtémoc, en el centro, para instalar taller, tienda y un pequeño museo sobre la fabricación del acero y de los cuchillos, además de clases los sábados. El taller actual, hecho a su medida, ya ocupa todo su espacio, y una tienda de abarrotes de la colonia Santa Rita exhibe sus muestras en una vitrina y sirve como punto de entrega de pedidos. Mientras llega el local definitivo, la fragua sigue encendida en la ciudad.
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