En una entrevista concedida al diario Excélsior, Pablo Gómez Álvarez, ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, defendió el uso de la insaculación —método de selección aleatoria— como mecanismo para designar funcionarios en el Instituto Nacional Electoral (INE), asegurando que esta práctica “mejoró todo” frente al esquema tradicional de reparto político.
Gómez recordó que, durante décadas, la estructura del INE (y su antecesor, el IFE) estuvo marcada por el dominio de un solo partido. “Ya es otra época, el partidazo ya no existe”, señaló, en referencia a los años en que el PRI controlaba la mayoría de los consejos electorales. Según su descripción, en ese modelo, el Presidente de la República designaba al titular del instituto y el partido en el poder aseguraba la mayoría, dejando una “piscacha” de posiciones a la oposición.
En contraste, sostuvo que el actual gobierno ha optado por eliminar “el conciliábulo y el reparto” mediante un procedimiento aleatorio que reduce la injerencia directa de los partidos. “Morena no quiere el conciliábulo. La insaculación mejoró todo”, afirmó, enfatizando que el reparto previo entre fuerzas políticas nunca garantizó independencia real, sino que derivaba en una simulación en la que las personas designadas respondían a intereses partidistas.
A la pregunta de si el órgano electoral debería ser independiente o autónomo, Gómez fue tajante: “Nunca ha sido independiente, los partidos tienen voto y sigue”. Añadió que todos los presidentes, sin excepción, han influido en el nombramiento del titular del instituto.
En su opinión, la conformación del próximo INE podría realizarse incluso mediante un proceso electoral abierto, una propuesta que, de concretarse, modificaría sustancialmente la relación entre ciudadanía, partidos y autoridad electoral.
El debate sobre el mecanismo de selección de consejeros y directivos del INE se intensifica conforme el país se acerca a procesos clave como las elecciones intermedias y presidenciales, con sectores que defienden la insaculación como un avance en imparcialidad, mientras otros advierten que la aleatoriedad no sustituye la necesidad de criterios técnicos y de experiencia.

