AMANC Chihuahua acompaña desde 2001 a niños con cáncer y a sus familias con hospedaje, medicamentos y alimentación
Fundada en 2001 por el médico Ricardo Montaño Martínez, sostiene 13 habitaciones para pacientes y familiares y apoya a más de 100 niños en tratamiento.
Por Redacción
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En la avenida Francisco Zarco número 2836, en la colonia Zarco, hay 13 habitaciones equipadas con aire acondicionado y baño privado. Cada una recibe a una niña, un niño o un adolescente en tratamiento contra el cáncer y a un familiar acompañante. Es la casa de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer Chihuahua, A.C., conocida como AMANC Chihuahua, que desde el 17 de abril de 2001 acompaña a pacientes de 0 a 20 años y a sus familias.
La asociación nació, según su propio relato, como respuesta a las carencias hospitalarias y asistenciales que enfrentaban en el estado los niños diagnosticados con cáncer y sus familias, y a partir de una invitación de la red nacional de AMANC para abrir capítulos fuera de la capital del país. Su fundador fue el médico Ricardo Montaño Martínez. Hoy la organización reporta más de 100 niños en tratamiento a quienes brinda apoyo.
El trabajo de AMANC Chihuahua importa a toda la entidad. El tratamiento oncológico pediátrico se concentra en la capital, y muchas familias llegan desde municipios lejanos de la sierra, como Guadalupe y Calvo o Bocoyna, para pasar semanas o meses cerca del hospital. Para ellas, un lugar donde dormir, comer y recibir medicamentos define si el tratamiento puede continuar.
La asociación describe su método como un Modelo de Acompañamiento Integral. La idea es atender todo lo que rodea al tratamiento médico para que la familia pueda concentrarse en él. Incluye el alojamiento gratuito, los medicamentos oncológicos y no oncológicos que no están disponibles en los hospitales públicos, suplementos nutricionales y material de curación. También cubre laboratorios especializados, pruebas diagnósticas, prótesis y equipo médico como sillas de ruedas y tanques de oxígeno.
La alimentación ocupa un lugar central. La organización se compromete a ofrecer comidas equilibradas y adaptadas a las necesidades médicas y nutricionales de cada paciente, con el objetivo de fortalecer su salud durante el tratamiento. A eso se suman despensas, vestimenta y una intervención psicosocial a cargo del área de trabajo social, que acompaña a las familias en cada etapa del proceso.
La red de atención médica se apoya en alianzas con el Hospital Infantil de Especialidades, el IMSS y otras instituciones. AMANC Chihuahua trabaja junto al hospital para que el niño llegue a cada cita con sus estudios, su medicamento y un lugar seguro dónde descansar. Cuando un paciente necesita atención fuera del estado, como un trasplante en la Ciudad de México, la asociación ha apoyado a la familia con transporte, hospedaje, alimentación, estudios y medicamentos.
La organización está encabezada por un consejo directivo que preside Armando Alberto Pérez Grajeda, y su operación diaria está a cargo de Juan Carlos Guedea Grajeda, en la dirección general, junto con los equipos de administración, trabajo social y mantenimiento. Es donataria autorizada por el SAT, aparece en el Anexo 14 de la Resolución Miscelánea Fiscal 2026 y emite recibos deducibles de impuestos.
Su sostenimiento depende de la comunidad. La asociación invita a sumarse como Centinela AMANC, su programa de donadores recurrentes, a quienes describe como los guardianes que sostienen los servicios durante tratamientos largos. También recibe donaciones en especie, participa en campañas de redondeo, opera el programa Reciclando y Ayudando, organiza la Hamburguesada AMANC y busca alianzas empresariales. Para quien prefiere dar tiempo, existe un programa de voluntariado para apoyar a pacientes, asistir en actividades educativas, ayudar en eventos y colaborar en el mantenimiento de las instalaciones.
En sus propias palabras, la misión de AMANC Chihuahua es acompañar con dignidad y humanidad a los niños con cáncer y a sus familias. A 25 años de su fundación, esa misión sigue viéndose en lo concreto: un medicamento entregado a tiempo, una comida caliente, una cama para la madre o el padre que viajó desde la sierra, y 13 puertas abiertas en la colonia Zarco.
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