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Casas de Cuidado Diario Infantiles convierte hogares de Chihuahua en espacios de cuidado para hijos de madres trabajadoras

Desde 1996, madres de familia capacitadas cuidan en sus propias casas a los hijos de mujeres trabajadoras de la capital. En 30 años, el modelo suma más de 40 mil niñas, niños y familias beneficiados.

Por Redacción

15 de octubre de 2026, 9:39 am · 4 min de lectura

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Interior de una Casa de Cuidado Diario: mesas de madera con sillas rojas, muros naranjas, repisas con juguetes y útiles y un árbol decorativo pintado en la pared. Foto: Casas de Cuidado Diario Infantiles, A.C.

En septiembre de 1996, María Teresa Córdova del Castillo abrió las puertas de su casa en la ciudad de Chihuahua para cuidar a los hijos de otras mujeres que salían a trabajar. Tres décadas después, su testimonio forma parte de la memoria que Casas de Cuidado Diario Infantiles, A.C. publica por su 30 aniversario, junto con una cifra que resume el alcance del modelo: más de 40 mil niñas, niños y sus familias beneficiados desde entonces.

La asociación, con oficinas en la avenida Trasviña y Retes 2102, en la colonia San Felipe, atiende a hijos de madres trabajadoras que no cuentan con un servicio adecuado para dejarlos durante su jornada laboral. Su propuesta descansa en una idea sencilla y exigente a la vez: el cuidado ocurre dentro de un hogar del mismo barrio, a cargo de una vecina capacitada. Para una ciudad donde miles de familias dependen de dos ingresos, esa red de casas ofrece un lugar seguro y cercano, y además genera autoempleo para las mujeres que las operan.

El oficio tiene nombre propio dentro de la organización: Madre Cuidadora. La asociación la define como una madre de familia que desea contribuir al desarrollo de su comunidad y que atiende, además de las necesidades básicas de los niños, sus necesidades afectivas y la formación de valores. Los requisitos son precisos. Debe tener entre 24 y 50 años, vivir en casa propia, contar con la aprobación de su familia y destinar un espacio de 20 a 25 metros cuadrados cercano a la entrada, la cocina y el baño, además de un área recreativa limpia y segura. En la vivienda no puede operar ningún negocio, a 50 metros a la redonda no debe haber gaseras, gasolineras ni vulcanizadoras, y la aspirante aprueba una evaluación psicológica. Para el programa de niños de 18 meses a 6 años se pide secundaria terminada; para el de escolares, preparatoria o licenciatura.

El día en una de estas casas combina varias tareas. Los menús los diseña la Facultad de Enfermería y Nutriología de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Las madres cuidadoras llevan a los niños en edad escolar a su escuela y un equipo de educadores imparte talleres de lectoescritura, matemáticas y motricidad fina dentro del programa de acompañamiento escolar. Según la propia asociación, la edad de atención creció a petición de los padres, de los 18 meses originales hasta los 12 años.

Detrás de cada casa hay una estructura de soporte. La organización ofrece cursos y talleres para profesionalizar el trabajo de las cuidadoras y mantiene vínculos con alrededor de 45 instituciones, entre ellas la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad Tecnológica de Chihuahua, FECHAC, el Centro Mexicano para la Filantropía y el Patronato Chihuahua por sus Niños. En el directorio de organizaciones acreditadas del Cemefi de 2015 aparece como presidenta ejecutiva la contadora Adriana María Rodríguez Rubio.

El sitio de la asociación cita al neuropsiquiatra Daniel Siegel, de la Universidad de California, para explicar el sentido de su trabajo: “Quienes proveen de cuidado y formación a los niños de hoy, son los neuro escultores de la próxima generación”. La frase sirve de marco a los testimonios de las madres cuidadoras que acompañan el aniversario. Córdova del Castillo escribe que “el programa me ha capacitado para atender, auxiliar, orientar a las niñas y niños de mi comunidad”. Paty Escalante, otra de ellas, resume su experiencia diaria en una línea: “mi trabajo me llena de amor y alegría”.

La comunidad también participa por la vía del voluntariado, con dos figuras definidas. La Guía de desarrollo visita una vez por semana la casa que acompaña para apoyar y verificar su operación, y asiste a una junta mensual con la coordinadora del voluntariado el primer martes de cada mes. La Guía de junta de padres mantiene contacto directo con la madre cuidadora, acude una vez al mes a la reunión con las familias para transmitir la filosofía del programa y se reúne con la coordinación el primer lunes de cada mes. Quien quiera sumarse puede escribir a voluntariado@casasdecuidadodiario.org; el sitio de la asociación también tiene una sección de donaciones y otra para mujeres interesadas en abrir una casa.

Treinta años después de aquella primera puerta abierta en 1996, el modelo conserva su escala doméstica: una sala adaptada, una mesa para tareas, una mujer del barrio que conoce a las familias por su nombre. La asociación lo describe como replicable y su visión apunta a operar como un sistema de franquicias respaldado por un fondo patrimonial, para que más colonias de Chihuahua cuenten con una casa donde los niños esperan a sus madres al terminar la jornada.

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Redacción · The Chihuahua Times
Con información de Información de la asociación y registros públicos.

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