Eduardo Luevano González opera desde hace quince años la cirugía plástica que reconstruye y la que embellece
Cirujano plástico formado en la UACH y en el Hospital Universitario de la UANL, atiende en el Hospital Ángeles Chihuahua desde 2010 y abre consulta en Delicias; su práctica va de la liposucción a la reconstrucción mamaria después de una mastectomía.
Por Redacción
Lectura con voz automática del navegador. Si algo suena mal, el texto manda.
En la torre de consultorios del Hospital Ángeles Chihuahua, en Haciendas del Valle, el doctor Eduardo Luevano González recibe en el mismo día a una paciente que busca una mamoplastia de aumento y a otra que, después de una mastectomía, quiere reconstruir su seno. Las dos cirugías pertenecen a la misma especialidad, y él lleva quince años practicándolas en la ciudad.
Luevano González es cirujano plástico, estético y reconstructivo, y también cirujano general. Su trabajo abarca los procedimientos que la gente asocia con la especialidad —liposucción, rinoplastia, aumento mamario, blefaroplastia— y los que rara vez se mencionan: reconstrucción mamaria después de una mastectomía, cirugía de túnel carpiano y de mano, extirpación de tumores de piel en cara y cuello, corrección de cicatrices queloides y de labio y paladar hendido.
La cirugía plástica es, en su origen, una especialidad reconstructiva. El cirujano trabaja con colgajos de tejido propio, injertos de piel y prótesis para devolver forma y función a lo que una enfermedad, un accidente o una malformación alteró. La estética aplica esas mismas técnicas a un cuerpo sano: en una liposucción se aspira grasa subcutánea a través de cánulas; en una rinoplastia se remodela el hueso y el cartílago nasal; en un aumento mamario se coloca un implante por detrás de la glándula o del músculo pectoral. La calidad del resultado depende de la formación quirúrgica de quien opera, y por eso el requisito de la especialidad en México es haber cursado primero cirugía general.
Luevano González cumplió ese camino completo en Chihuahua y Monterrey. Se tituló como médico cirujano y partero en la Universidad Autónoma de Chihuahua en 2004, hizo la especialidad en cirugía general en el Hospital Christus Muguerza del Parque, con título de la UACH en 2007, y la subespecialidad en cirugía plástica, estética y reconstructiva en el Hospital Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que concluyó en 2010. Ese mismo año abrió su práctica privada en el Hospital Ángeles Chihuahua, donde sigue. Pertenece a la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva y a la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), según su ficha profesional.
Además de Chihuahua, atiende en el Hospital Fortalezza de Delicias, con lo que acerca la especialidad a los pacientes de la región centro-sur del estado. Su consultorio ofrece también tratamientos no quirúrgicos: inyectables para el envejecimiento facial, luz pulsada y radiofrecuencia.
Cuando una paciente le preguntó en una plataforma médica cuánto duele combinar una lipectomía con un aumento de senos, respondió con una escala clara: “Del 1 al 5, siendo el 5 lo más doloroso, en nuestra experiencia hemos visto que la cesárea duele como un 3 a 4”. Esa manera de contestar, con comparación y sin adorno, describe su consulta: quince años de operar en Chihuahua lo que se ve y lo que se reconstruye.
¿Es usted o su negocio? Envíenos su fotografía y su enlace de Instagram o Facebook y los agregamos a esta nota.
