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El Bocado del Pobre cuida desde hace 104 años a personas mayores sin familia en Chihuahua

Fundado a principios del siglo XX por el sacerdote italiano Salvador Gambino y dirigido por las Hermanas Siervas de los Pobres, el asilo alberga hoy a 54 personas mayores con atención médica, fisioterapia y acompañamiento espiritual.

Por Redacción

14 de octubre de 2026, 4:36 pm · 4 min de lectura

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Residentes y voluntarios en el comedor del asilo El Bocado del Pobre, en la ciudad de Chihuahua. Foto: El Bocado del Pobre

El 11 de junio de 2026, las religiosas que dirigen El Bocado del Pobre presentaron el informe anual de una casa que cumple 104 años de servicio en la ciudad de Chihuahua. En el edificio de la calle Matamoros 2605, en la colonia Jardines del Santuario, viven hoy 54 mujeres y hombres mayores que reciben atención permanente, bajo un lema que la institución conserva desde sus primeras décadas: “Los que no son de nadie son nuestros”.

El asilo nació a principios del siglo XX por iniciativa del sacerdote italiano Salvador Gambino, con un propósito que todavía define su admisión: atender a personas mayores y dar preferencia a quienes carecen de recursos económicos y de familia. Su sitio lo presenta como el primero de su tipo que se puso al servicio de la población desamparada de la ciudad. Para Chihuahua representa más de un siglo de cuidado continuo sostenido por religiosas, voluntarios, empresas y donantes particulares.

El nombre tiene raíz siciliana. Desde sus inicios, la casa está a cargo de las Hermanas Siervas de los Pobres, congregación asociada al sacerdote Giacomo Cusmano, nacido en Palermo en 1834. Cusmano se graduó en medicina en 1855, se ordenó sacerdote en 1860 y fundó en su ciudad natal una obra de caridad conocida como Boccone del Povero, que en español se traduce como “bocado del pobre”. Juan Pablo II lo beatificó en 1983. La obra chihuahuense lleva ese nombre en castellano.

La dirección actual corresponde a la hermana Francoise Tatsio, quien encabeza la casa junto con otras religiosas de la congregación. Su misión declarada es ofrecer una atención personalizada e integral al adulto mayor con base en principios cristianos, y sus valores institucionales son amor, unidad, respeto, honestidad y responsabilidad.

El cuidado geriátrico integral que practica la casa combina varias disciplinas en una misma rutina diaria. El esquema descrito en su informe abarca alimentación balanceada, atención médica y de enfermería, fisioterapia y rehabilitación, actividades pedagógicas y recreativas, y acompañamiento emocional y espiritual. El servicio de salud funciona con un departamento de enfermería en dos turnos, dos practicantes de medicina y un médico a cargo. A ese modelo residencial se suma una estancia de día para personas mayores que no viven en el asilo.

La historia de la casa también registra su transformación. En sus primeras décadas, las religiosas atendían solas a una población numerosa, en una ciudad que tenía pocas instituciones de este tipo. Con los años, el asilo incorporó personal profesional y programas especializados hasta llegar al modelo de atención integral que hoy describe en sus informes, y su visión institucional apunta a consolidar ese modelo e incidir en la conciencia de la comunidad chihuahuense para prevenir la vulnerabilidad en la vejez.

El trabajo de la cocina rebasa los muros del asilo. Según la institución, entre 40 y 50 personas externas reciben cada día desayuno, comida o merienda; se trata de personas de escasos recursos, migrantes e integrantes de la comunidad rarámuri que acuden a la casa.

Sostener esa operación requiere un presupuesto anual de 9 millones 600 mil pesos, según el informe de 2026, que la casa cubre con una plantilla laboral reducida, decenas de voluntarios y una red de apoyo amplia. En ella participan el Consejo Directivo del Patronato, el Centro para el Fortalecimiento de la Sociedad Civil, la Fundación del Empresariado Chihuahuense, Opción Valores por Chihuahua, la Universidad Autónoma de Chihuahua, la Universidad La Salle y empresas como Alsuper, Bafar, Leche Zaragoza y la Unión Ganadera Regional de Chihuahua.

Parte del financiamiento proviene de mecanismos propios. A finales de agosto de 2026, las religiosas convocaron a una rueda de prensa para presentar los proyectos del año, entre ellos la tradicional venta decembrina de pavos y piernas de cerdo, cuyas ganancias se destinan al sostenimiento de la casa.

Quienes deseen sumarse pueden hacerlo mediante donativos en línea desde el sitio elbocadodelpobre.org, que también tiene una sección dedicada al voluntariado, o comunicarse directamente al asilo, ubicado en Matamoros 2605.

Ciento cuatro años después de su fundación, la casa abre cada mañana con la misma tarea de origen: dar techo, comida y compañía a quienes llegan a la vejez sin nadie más. Las religiosas que la dirigen preparan ya la venta decembrina con la que la casa completa su sostenimiento anual.

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Redacción · The Chihuahua Times
Con información de Información de la asociación y registros públicos.

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