Erika Horton Olson prepara La Salsita Macha, una salsa chihuahuense que ya viajó a Texas y Europa
Licenciada en Criminología, fundó su marca de salsa macha en julio de 2020. Hoy elabora seis sabores que se venden en restaurantes, ferias y bazares de Chihuahua.
Por Redacción
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Hay salsas de La Salsita Macha que salieron de Chihuahua en una maleta rumbo a Alemania y a Italia, y otros que llegaron por envío a San Antonio, Texas. Todos empezaron en la cocina de Erika Horton Olson, licenciada en Criminología, que en julio de 2020 decidió convertir su receta de salsa macha en un negocio propio.
Horton, de 35 años cuando conversó con El Diario de Chihuahua en mayo de 2024, desarrolló una línea de sabores que incluye Clásica, Ahumada, Pasilla, Arándano, Habanero Miel y Cuatro Chiles. Su salsa aparece en el menú de algunos restaurantes de la ciudad, se vende en festivales y bazares, y se envía a toda la República.
El caso de Horton ilustra una ruta que se repite en el ecosistema emprendedor de Chihuahua: un producto artesanal que crece con el apoyo de programas públicos y de los circuitos de ferias locales. Según contó, la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado le abrió puertas para participar en eventos como el Tour Cervecero, la Feria de Santa Rita, mercaditos y bazares de ReestrenaCuu.
La salsa macha es una preparación de origen veracruzano que se distingue de las salsas de molcajete por su base de aceite. Su técnica consiste en freír chiles secos a fuego controlado, junto con ajo y, en muchas versiones, semillas o cacahuate, y después molerlos o picarlos dentro del mismo aceite. El punto crítico es la temperatura: un chile seco que se quema amarga la salsa, y uno que se fríe poco no suelta su aroma. El aceite funciona a la vez como vehículo de sabor y como conservador natural, porque aísla los ingredientes del aire. Por eso la salsa macha admite variaciones casi infinitas, desde la mezcla de distintos chiles secos hasta la incorporación de notas dulces o ahumadas, como las que Horton integró en su catálogo.
Horton describió la versatilidad de su producto en términos de cocina diaria: dijo a El Diario que su salsa combina con carnes, tacos, pollo, pescados, mariscos y costillas de cerdo, entre otros platillos. “He tenido varios puntos de venta y continúo abriéndome puertas ofreciendo mi salsa o más lugares, así como continuar con mis clientes de ya varios años”, relató.
La receta nació en casa y la marca, de un impulso familiar. “Fue mi hermana quien me alentó a vender salsas machas”, contó Horton. Al ver la respuesta de los primeros clientes, decidió continuar.
Su formación académica pertenece a otro campo. Horton estudió Criminología y trabajó cuatro años y medio en el sistema estatal de ejecución de penas, en los Centros de Reinserción Social número 1 y 2 y en la Fiscalía Especializada en Ejecución de Penas y Medidas Judiciales del Gobierno del Estado, donde se desempeñó en el área de recursos humanos. También trabajó en el servicio de restaurantes de la ciudad, una experiencia que la acercó al trato con comensales.
“El no continuar ejerciendo mi carrera ha sido difícil porque me encanta, pero lo único positivo que tengo a esto es que puedo pasar más tiempo con mi hija y continuar con mi negocio. Mi motivación más grande es mi pequeña hija y como meta es seguir creciendo como emprendedora”, dijo la también criminalista.
La marca conserva hoy una presencia activa en bazares y eventos gastronómicos de Chihuahua, y presenta su producto como una salsa macha del norte elaborada con cuatro chiles secos diferentes, cacahuates y semillas.
La meta que Horton describió es seguir creciendo. Cada nuevo punto de venta, cada feria y cada frasco que viaja fuera del país amplían el alcance de una receta que empezó en una cocina chihuahuense y que hoy acompaña tacos y mariscos en mesas de dos continentes.
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