Georgina Chávez diseña en Chihuahua vestidos maximalistas que usan Danna Paola y Dulce María
Diseñadora industrial con mención honorífica del Tec de Monterrey, campus Chihuahua, abrió su taller en 2017 y en 2021 dirigía un equipo de 25 personas.
Por Redacción
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La noche del miércoles 27 de octubre de 2021, las notificaciones de Georgina Chávez Beltrán del Río llegan una tras otra. Seguidoras le mandan capturas de un video de TikTok y le preguntan si el vestido negro con estrellas y constelaciones que lleva Danna Paola en la entrega del Premio Éxito de la Sociedad de Autores y Compositores de México sale de su taller. Sale de su taller. Se llama Constelaciones y se cose en la ciudad de Chihuahua.
El encargo había llegado semanas antes por redes sociales. El equipo de la cantante se puso en contacto con la marca y la mánager pidió un vestido con constelaciones, estrellas, lunas y soles, porque Danna Paola tenía una gira con esa temática. La casa lo envió en agosto. Con el paso de los meses se les olvidó que lo habían mandado, contó la diseñadora a Tiempo, y llegaron a pensar que quizá no le quedó o no le gustó. Se enteraron igual que sus clientas: por el teléfono, la noche de la ceremonia.
Chávez, diseñadora industrial con mención honorífica por el Tecnológico de Monterrey, campus Chihuahua, dirige la marca de ropa que lleva su nombre. Define su trabajo con una frase: hace prendas maximalistas para que quien las usa destaque en su evento. Además de Danna Paola, han llevado sus vestidos Dulce María, Ximena Sariñana y Cecilia de la Cueva. La marca vende a Europa, Asia y Oriente Medio desde un taller de la ciudad de Chihuahua.
El oficio tiene dos velocidades. Antes de 2020, el taller hacía confección personalizada para damas, bodas y quinceañeras: una prenda cortada para una sola persona y para un evento concreto. La colección Ready to Wear, a la que pertenece Constelaciones, funciona de otra manera, porque el diseño se produce en tallas y se ofrece a muchas compradoras. Chávez describe sus vestidos como personalizados y artesanales, con una dedicatoria para cada compradora, según explicó en una entrevista de 2026 en el programa Réplica de tiempo.com.mx y puentelibre.mx. Su proceso creativo, dice, es caótico. Las ideas le llegan de golpe y las anota enseguida, porque confiar en que las recordará no le funciona.
La pandemia obligó al taller a cambiar de ritmo. Los eventos que sostenían la confección a la medida se cancelaron y, con Chihuahua en semáforo rojo, el equipo se preguntó qué hacer. La respuesta fue sacar prendas de diseño propio y venderlas por Instagram y por una página web que en octubre de 2021 tenía apenas un año. Antes de la pandemia, el taller tenía cinco personas. Cuando se reanudaron los eventos, la plantilla llegó a 25. Chávez describe su papel como directora creativa, con líderes de área que aportan ideas, y ha hecho colaboraciones con marcas locales como Wawas, de ropa y accesorios para perros. En 2021 enviaba pedidos a Australia, Taiwán, Francia, Singapur y Suiza.
Su formación empezó antes de la universidad. Aprendió costura de niña y, más tarde, tomó capacitaciones especializadas en el proceso completo de hacer ropa: diseño e ilustración. Agradece a Rocío Sáenz, pintora chihuahuense, lo que aprendió con ella. A los 17 años hizo sus primeros vestidos para amigas y conocidas, y las recomendaciones fueron llevándola a más clientas. Antes de dedicarse al taller trabajó como ilustradora de moda freelance desde casa, con dibujos a mano y en computadora que vendía a marcas; entre ellas, Valentino, Schneider Electric, la joyería Jeweliq y la firma mexicana de cosméticos Pai Pai. Abrió su taller en 2017 y se tituló con un proyecto de Diseño Industrial que consistió en lanzar la marca que hoy lleva su nombre.
Un detalle de su identidad en redes tiene origen en su apellido. Beltrán del Río da las letras BDR con las que se identifica como Georgina Chávez BDR, y de ahí vino el apodo que le pusieron sus clientas: Bodorrios.
En la entrevista de febrero de 2026 habló también de la inteligencia artificial. Considera que puede ser muy útil en ciertos procesos, pero juzga delicado usar imágenes generadas con ella en el diseño, porque a su juicio toman trabajo de otros artistas. Su respuesta para mantenerse un paso adelante es producir diseños nuevos con constancia. Cada vestido sale del taller con un toque propio y con una dedicatoria para su compradora, y la diseñadora sigue anotando la idea apenas aparece, antes de que se le olvide.
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