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Granja Hogar celebra 70 años formando proyectos de vida para niñas, niños y adolescentes en Chihuahua

Fundada en enero de 1956 por el padre Humberto de Alba, la institución atiende hoy a 200 niñas, niños y jóvenes, en su mayoría rarámuris, con hogar, escuela propia y acompañamiento hasta la universidad.

Por Redacción

14 de octubre de 2026, 4:00 pm · 4 min de lectura

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Un niño come en el comedor de Granja Hogar, en la ciudad de Chihuahua. Foto: Granja Hogar

En la colonia Nombre de Dios, al norte de la ciudad, 170 nogales y una hilera de olivos rodean las casas, los salones y las ludotecas de Granja Hogar. Las nueces y las aceitunas que dan esos árboles se venden para sostener la institución que, desde enero de 1956, ofrece hogar, escuela y acompañamiento a niñas, niños y adolescentes de Chihuahua. En 2026 cumple setenta años de labor.

Granja Hogar, registrada legalmente como Asilo de Niños y Casa Hogar, atiende a 200 niñas, niños, adolescentes y jóvenes, nueve de cada diez de origen rarámuri, según cifras de la propia institución en 2025. Su trabajo importa a la capital porque reúne en un mismo terreno lo que una familia en situación vulnerable rara vez consigue al mismo tiempo: casa, comida, escuela, atención psicológica y un plan para el futuro de cada menor.

El proyecto nació por iniciativa del padre Humberto de Alba, quien convocó a miembros de la comunidad y a empresarios chihuahuenses para levantar las instalaciones que la institución ocupa hasta hoy. En 1970 tomó la dirección la madre María Luisa Reynoso, de la mano de un patronato y de las hermanas de la congregación del Sagrado Corazón de Jesús. Encabezó la Granja hasta su muerte en 2004; en ese periodo pasaron por sus puertas más de 4,700 niñas y niños, de acuerdo con la historia que publica la institución.

La madre Reynoso insistió durante décadas en que la sociedad chihuahuense asumiera a la Granja como propia. Esa idea sigue presente en su gobierno: el patronato lo integran líderes empresariales de la ciudad. En 2006 llegó un grupo de Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús para hacerse cargo de la obra, y en 2014 la operación pasó a manos de laicos que conservan la espiritualidad de esa congregación, inspirada en Santa Magdalena Sofía Barat.

El modelo de trabajo se parece al de una comunidad educativa. Los niños ingresan desde los tres años, aunque la regla se flexibiliza para que los hermanos no se separen. Preescolar y primaria se imparten en instalaciones propias, con maestras egresadas de la Escuela Normal y de la Universidad Pedagógica Nacional, bajo la coordinación de Perla Cristina Guereca, directora de educación del área informal. El equipo incluye una psicopedagoga trilingüe con doctorado en educación, nutriólogas y personal capacitado en derechos humanos y perspectiva de niñez.

Cada menor recibe un plan individual que combina menú adaptado a sus necesidades, terapia psicológica y apoyo académico. La institución sirve tres comidas balanceadas al día con base en el plato del bien comer y trabaja con un Enfoque Basado en Derechos Humanos, que coloca a niñas, niños y adolescentes en el centro del proceso y los reconoce como agentes de cambio en su propio entorno. Una línea de trabajo se dedica al vínculo familiar: el personal orienta la dinámica de las familias de las que provienen los menores.

El acompañamiento continúa después de la primaria. Los jóvenes que llegan a la universidad viven en casas independientes dentro del mismo complejo y estudian en las instituciones que eligen, con el respaldo de padrinos que cubren total o parcialmente sus gastos. La directora general, Gloria Idaly López González, describe así el propósito: “Somos un proyecto educativo integral. Nuestro objetivo es romper el círculo de la pobreza a través de la formación humana y académica”. Entre los resultados que la institución destaca están adolescentes rarámuris que crecieron en la Granja y hoy cursan ingeniería o medicina en universidades locales.

La historia de la Granja se cruza con la de otra institución centenaria de la ciudad. En 2019, la entonces directora de la Casa Hogar de Niñas de Chihuahua, Sor Leticia Plascencia, ha relatado que aquella casa atendía en sus inicios a niñas y niños, y que con el surgimiento de la Granja Hogar los varones encontraron ahí su propio espacio.

La economía de la institución combina varias fuentes. Recibe donativos, opera un programa de padrinos por niño, mantiene un bazar permanente con artículos donados y comercializa la cosecha de sus nogales y olivos; un reporte de transparencia de la organización Confío menciona también la venta de lombricomposta entre sus proyectos productivos. La directora subrayó que sus finanzas pasan por auditoría externa y que cualquier persona puede consultar los estados financieros en el sitio de la institución.

Quien quiera sumarse puede apadrinar a un menor, donar en especie o en efectivo, o pedir un recorrido para conocer el proyecto en Juan de Dios Martín Barba 6542, colonia Nombre de Dios. Setenta años después de que un sacerdote reuniera a sus vecinos para construir una casa, la Granja sigue sosteniéndose con el mismo recurso: chihuahuenses que deciden hacerse cargo de la infancia de su ciudad.

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Redacción · The Chihuahua Times
Con información de Información de la asociación y registros públicos.

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