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Los 100 Rostros

Ileana Ferrares encuaderna en Tambache Cuu libretas de papel reciclado con portadas bordadas a mano

Encuadernadora y bordadora autodidacta, fundó Tambache Cuu siendo estudiante y vende sus libretas desde 2021. Cada pieza le toma entre dos y cuatro horas de trabajo artesanal.

Por Redacción

23 de octubre de 2026, 10:00 am · 4 min de lectura

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Retrato de Ileana Ferrares encuaderna en Tambache Cuu libretas de papel reciclado con portadas bordadas a mano. Foto: Cortesía

Cada libreta de Tambache Cuu empieza con hojas que ya tuvieron otra vida. Ileana Ferrares las recupera, las agrupa, las cose y termina la portada con un bordado hecho a mano. Una sola pieza le toma entre dos y cuatro horas de trabajo, y en una semana completa alrededor de quince productos, de acuerdo con lo que relató a El Diario de Chihuahua en febrero de 2024.

Ferrares es una joven chihuahuense que aprendió el oficio de la encuadernación por su cuenta, con videos tutoriales y cursos, y que convirtió ese aprendizaje en una marca de papelería artesanal con apellido de la ciudad: Cuu, la abreviatura con que muchos chihuahuenses nombran a su capital. Su catálogo reúne libretas en dos formatos, de 14 por 11 y de 20 por 14 centímetros, además de cuadros bordados, bolsas de manta bordadas o pintadas, lápices ecológicos y cepillos de bambú.

La marca importa a Chihuahua por dos razones que se sostienen en hechos. La primera es material: cada libreta se hace con hojas recicladas. La segunda es comunitaria: Ferrares también enseña a bordar, y su trabajo circula en los bazares de artesanos y artistas que se han vuelto parte de la vida cultural de la ciudad, como Raíces Nómadas y Domingo Feliz.

“Siempre pienso en el medio ambiente, por eso decidí emprender con algún material que se pueda reutilizar, que sea útil y que principalmente no contamine tanto”, explicó Ferrares a El Diario. Con esa misma lógica eligió la manta para sus bolsas, una tela de algodón que, según dijo, deja una huella ambiental menor que otros materiales.

La encuadernación artesanal es un oficio de precisión. En su forma básica, las hojas se doblan por la mitad para formar cuadernillos, los cuadernillos se perforan en línea y se cosen por el lomo con hilo encerado, y el bloque resultante se une a una cubierta que lo protege. Trabajar con papel reciclado agrega una variable: cada lote trae un gramaje y una textura distintos, por lo que el encuadernador ajusta el doblez y la costura a lo que el material permite. El reciclaje de papel, recordó la nota de El Diario, ahorra energía y agua, reduce el espacio ocupado en los vertederos y disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero frente a la fabricación con fibra nueva.

El bordado es la otra mitad del oficio, y es la que más tiempo le exigió dominar. “Cuando inicié con este proyecto tardé casi un año en conseguir perfeccionar la técnica del bordado y aproximadamente para el 2021 recuerdo que me animé en ofrecer mis libretas y con el tiempo fui agregando más productos como las bolsas y los cuadros”, contó. Para Ferrares, la aguja cumple una función personal además de comercial: “Mi emprendimiento me gusta mucho debido a que lo utilizo como una forma de expresión y lo puedo calcar en los bordados que realizo”.

Esa expresión tiene un componente de enseñanza. Ferrares ha impartido cursos de puntadas básicas de bordado y de técnicas para formar flores y hojas, dirigidos a personas mayores de 15 años, en el taller El Escarabajo, ubicado en la calle Tercera número 2402, en la colonia Centro.

La trayectoria de Tambache Cuu se lee en etapas. Primero vino la libreta, luego el bordado de las portadas, después las bolsas de manta y los cuadros, y finalmente los artículos de uso diario fabricados con materiales de menor impacto, como los lápices ecológicos y los cepillos de bambú. Cada producto se elabora con un proceso distinto, lo que explica el ritmo de producción por pieza que describió la artesana.

El nombre de la marca también cuenta algo de su origen. En el habla del norte de México, un tambache es un montón de cosas reunidas, y la marca nació justamente de reunir materiales que otros desechan. Ferrares la fundó siendo estudiante, con el propósito de abrirse camino en el mundo de los emprendedores artesanales, y la ha sostenido con presencia constante en los bazares de la ciudad.

Sus planes apuntan a profundizar en el oficio. Ferrares dijo que busca enfocarse en libretas más elaboradas y ampliar la oferta de talleres de bordado y puntadas, de modo que más personas aprendan la técnica que a ella le tomó un año perfeccionar.

Mientras tanto, el proceso se repite en su mesa de trabajo: un montón de hojas usadas, una aguja, hilo de colores y algunas horas de paciencia. Al final queda una libreta nueva, cosida y bordada en Chihuahua, lista para que alguien la llene otra vez.

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Redacción · The Chihuahua Times
Con información de Registro público y prensa local.

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