Violeta Rivera Ayala pinta en Chihuahua lienzos de capas superpuestas y suma más de cien exposiciones
Egresada de Filosofía y Letras de la UACH, artista visual y poeta, suma más de 100 exposiciones individuales y colectivas en México y el extranjero.
Por Redacción
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Quince cuadros colgaban en junio de 2019 en el Centro Cultural Universitario Quinta Gameros, y varios de ellos guardaban otros cuadros debajo. Violeta Rivera Ayala, artista visual y poeta chihuahuense, los había pintado en acrílico sobre tela con un método propio: primero termina una pieza completa, después coloca otra encima y deja asomar fragmentos de la primera. En algunas obras de aquella muestra, titulada Rapsodia, caben tres pinturas en una sola superficie.
Ese procedimiento, que produce el efecto de un collage sin recurrir a tijeras ni pegamento, es la firma de una trayectoria que ella ha construido desde Chihuahua y que ha circulado por galerías y portales de varios países. Rivera Ayala es egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, y su formación literaria se nota en la manera en que nombra y explica su trabajo.
Para la ciudad, su obra tiene una presencia concreta: ha expuesto en la Quinta Gameros, en la Sala de Artistas Emergentes de la Plaza Cultural Los Laureles y en recintos del Centro Histórico, y en 2026 figura entre los 15 artistas que el Gobierno Municipal seleccionó, de 92 propuestas, para intervenir las esculturas monumentales del perro chihuahueño que forman la exposición Chihuahua Deja Huella. Su pieza se titula Desierto Cósmico.
La técnica merece una explicación. En la pintura por capas tradicional, el artista cubre lo anterior para corregirlo; en el método de Rivera Ayala, la capa vieja sobrevive a propósito y entra en diálogo con la nueva. El resultado son planos distintos dentro de un mismo lienzo, con zonas que pertenecen a momentos diferentes del proceso. Ella llama a su búsqueda una poética del dibujo. Al presentar Rapsodia, explicó a Página 8 que eligió el título por su origen musical, un término donde se fusionan temas, intenciones, texturas y velocidades, y que antes de iniciar cada proceso de producción piensa en la poesía, en explotar todos los sentidos al máximo posible.
Esa idea organiza también su relación con la vida diaria. En la misma entrevista describió al artista como alguien que piensa en el arte de manera permanente: caminar, sentir el viento, observar las miradas de la gente. Algunas piezas funcionan como autorretratos; una de las obras de aquella exposición, Fusión primaveral enviando en discreción un beso, fue presentada por la propia autora como una especie de selfie.
El humor y la ironía atraviesan su obra. En febrero de 2018 inauguró Yo soy de los amantes a la antigua en Patio Magenta, entonces un recinto cultural recién abierto en el Centro Histórico. Antes del corte de listón dijo que la exposición trataba del amor “así medio bizarro”, con sus matices y sus cosas chuscas. Ernesto Lumbreras señaló en esa inauguración que la pintura de Rivera Ayala pone en entredicho valores, prácticas y rituales de la sociedad actual, y que la artista actualiza el trazo expresionista con ironía y referencias a la cultura pop. Un año antes había presentado Hay que ser absolutamente normal.
En agosto de 2021 volvió a la escena local con Con Zapatos de Charol, alrededor de 20 piezas de gran formato en estilo collage y con rasgos mexicanos, montadas en la Plaza Cultural Los Laureles, según reportó El Heraldo de Chihuahua.
Su currículum combina la pintura con la palabra. En 2018 contaba con 20 exposiciones individuales y 50 colectivas, y para 2019 superaba el centenar entre ambas, con obra mostrada en Portugal, Canadá, Italia, Alemania, España, Argentina, Uruguay y México. Sus ilustraciones se han publicado en los portales de Marc Jacobs y Agatha Ruiz de la Prada, entre otros. Obtuvo el tercer lugar en la Convocatoria Nacional de Ilustración con el tema Fashion Victims en 2012, fue nombrada Visitante Distinguida de la ciudad de Oaxaca en 2005 y ese mismo año produjo el disco de poesía sonora Conversaciones a la orilla de un hilo. En 2004 fue finalista de un certamen internacional de poesía y narrativa breve en Buenos Aires y de un concurso internacional de poesía convocado a través del Ministerio de Cultura de España; en 2001 ganó el Premio Nacional de Periodismo Altruista.
Ese doble oficio explica el tono de sus títulos, que suenan a versos, y la manera en que trata el lienzo como una página donde se escribe y se reescribe. La superposición de capas que define sus cuadros recuerda a la corrección de un poema: lo que se tacha sigue legible debajo.
Este otoño, su trabajo sale del muro y del caballete. El perro chihuahueño que intervino para Chihuahua Deja Huella forma parte de una exposición pensada para espacios públicos de la ciudad, donde la paleta y las capas de Rivera Ayala quedan a la vista de quien camine por la calle.
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