CIMAV cumple 32 años de hacer ciencia de materiales y nanotecnología desde la ciudad de Chihuahua
Creado el 25 de octubre de 1994 en la capital, el Centro de Investigación en Materiales Avanzados alberga el Laboratorio Nacional de Nanotecnología y registra 78 investigadores en el sistema nacional.
Por Redacción
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En el Complejo Industrial Chihuahua, sobre la avenida Miguel de Cervantes, un campus de 34,742 metros cuadrados reúne laboratorios, talleres, edificios de prototipos y una biblioteca especializada. Ahí trabaja el Centro de Investigación en Materiales Avanzados, el CIMAV, que el 25 de octubre de 2026 cumple 32 años de haber sido creado en la ciudad de Chihuahua. Entre sus equipos figura un microscopio electrónico de transmisión de emisión de campo JEM-2200FS, uno de los instrumentos con los que sus investigadores observan la estructura de los materiales a escala nanométrica.
El CIMAV es uno de los 26 centros públicos de investigación coordinados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Secihti. Nació en 1994 en respuesta a una demanda de los sectores productivos del estado y hoy realiza investigación científica, desarrollo tecnológico y formación de posgrado en materiales, energía y medio ambiente. Para Chihuahua, el centro pone a disposición de la industria local laboratorios para sintetizar, caracterizar y desarrollar materiales.
La ciencia de materiales estudia por qué un metal se fatiga, cómo se degrada un recubrimiento o qué estructura le da a un compuesto sus propiedades. En Chihuahua, el CIMAV organiza ese trabajo en cuatro grupos: Física de Materiales; Ingeniería y Química de Materiales; Metalurgia e Integridad Estructural, y Medio Ambiente y Energía. Sus líneas abarcan materiales funcionales, deterioro de materiales, integridad mecánica y análisis de riesgo, recubrimientos, beneficio de minerales, materiales catalíticos nanoestructurados, compuestos de base polimérica, simulación computacional de materiales y procesos, contaminación y remediación ambiental y energía. Para caracterizar muestras cuenta, entre otros equipos, con microscopios electrónicos de barrido, un sistema de haz de iones enfocado, un difractómetro de rayos X y un microscopio de fuerza atómica.
La pieza central de esa infraestructura es el Laboratorio Nacional de Nanotecnología, creado en 2006 a partir de una convocatoria del entonces Conacyt. Su construcción costó 65 millones de pesos: 20 millones aportados por el Conacyt, 20 por el Gobierno del Estado y 25 por otros organismos públicos y privados. El laboratorio funciona como nodo de la Red Nacional de Nanotecnología y presta servicios a instituciones y empresas nacionales e internacionales en síntesis de materiales, caracterización, desarrollo de nuevos materiales, asesoría y capacitación.
El vínculo con la industria forma parte de su mandato. El centro atiende a micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, nacionales y extranjeras, a la industria exportadora y al sector paraestatal. Uno de sus servicios consiste en identificar los componentes de los materiales que usa la industria, y los investigadores externos pueden emplear sus instrumentos cuando cumplen los requisitos institucionales. En la formación de especialistas ofrece cinco programas de posgrado: las maestrías en Ciencia de Materiales y en Ciencia y Tecnología Ambiental, y los doctorados en Ciencia de Materiales, en Ciencia y Tecnología Ambiental y en Nanotecnología. El padrón del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores registra a 78 de sus investigadores.
La historia institucional del CIMAV se cuenta en etapas. Tras su creación en 1994 fue reconocido como centro público de investigación el 16 de agosto de 2000. En 2006 abrió una subsede en Monterrey, Nuevo León, y en 2014 otra en Durango; además mantiene una oficina de representación en Ciudad Juárez, dentro de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Lo han dirigido David Ríos Jara, de 1994 a 2004; Jesús González Hernández, de 2004 a 2014; Juan Méndez Nonell, de 2014 a 2019, y, desde el 6 de diciembre de 2019, Leticia Myriam Torres Guerra.
Su relación con las universidades locales también tiene registro público. En octubre de 2024, el CIMAV reconoció a la Universidad Autónoma de Chihuahua por su destacada contribución a la ciencia y la investigación, según informó la propia universidad, que en esa nota describió al centro como “un pilar fundamental en la innovación y el avance de materiales avanzados en el país”.
A 32 años de su fundación, el CIMAV mantiene su sede en el Complejo Industrial Chihuahua. Sus estudiantes de posgrado trabajan con microscopios que muestran la materia a escala nanométrica, y su repositorio institucional reúne la producción científica, tecnológica y de innovación acumulada desde 1994, el año en que la capital del estado recibió su propio centro público de ciencia de materiales.
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