Alfredo Cota esculpe animales en metal y firma la pieza de los 25 años del Auditorio Nacional
Escultor chihuahuense, licenciado en Artes Visuales por la Universidad de Guadalajara, con estudios en Santiago de Chile y Roma, firmó la escultura por los 25 años del Auditorio Nacional y ha expuesto en Australia, Indonesia, Estados Unidos y México.
Por Redacción
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Alfredo Cota trabaja con soldadora y esmeril, y así se describe: “soy un trabajador de taller, me considero un albañil del arte”, dijo en septiembre de 2025 a El Diario de Chihuahua, cuando regresó a su ciudad natal para hablar de su oficio en Referencia Norte, un ciclo del Instituto de Cultura del Municipio pensado para que creadores chihuahuenses compartan su experiencia con el público local.
Cota, nacido en Chihuahua y radicado en la Ciudad de México, es escultor de animales. Sus piezas muestran animales en movimiento, con un gesto áspero e indómito, en formatos que van de la pieza de mesa a la escultura monumental.
Su obra también vuelve a Chihuahua: en 2021 su exposición individual Animal, elemento y materia llegó al Museo Casa Chihuahua después de pasar por el Museo de Arte de Ciudad Juárez, en 2020, y por el Museo de Arte de Nogales, Sonora.
Su interés por el animal viene de la simbología de los pueblos indígenas del norte de México y del continente. En la entrevista con El Diario explicó que usa al animal en movimiento como pretexto para generar formas, metáforas y símbolos propios. La técnica que sostiene esa búsqueda es la escultura figurativa con enfoque expresionista: la anatomía se reconoce y la superficie conserva las huellas del proceso, los cortes del metal y la textura de la soldadura.
Cota distingue entre dos escalas de trabajo. Las piezas grandes le exigen fuerza física y equipo de taller; las pequeñas, dijo, le permiten reposar el cuerpo y crear obras más introspectivas. En las dos, el oficio es el mismo: buscar un equilibrio entre la introspección y la fuerza del material.
Estudió la licenciatura en Artes Visuales en la Universidad de Guadalajara entre 2010 y 2014, hizo un intercambio en la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile en 2014 y se perfeccionó después en Roma. De esa mezcla de escuelas habló con humor: “Somos un guacamole de todas y cada una de las experiencias que hemos tenido durante nuestra vida”, dijo, y añadió que también las equivocaciones le dieron estilo.
El encargo que más recuerda es la escultura conmemorativa de los 25 años del Auditorio Nacional, en 2016. De aquel día guarda una imagen doméstica: su madre mirándolo con orgullo y la idea de que ser provinciano en una ciudad tan grande no era un obstáculo.
Su obra ha estado en el Gallery Weekend de la Ciudad de México, en el Corredor Cultural Roma-Condesa, en la exposición El Arca y El Zorro de Moshi Art en 2016 y en la feria Art Vancouver de 2019. Ha expuesto en Australia, Indonesia, Estados Unidos y México, en sedes como la Embajada de México en Indonesia y el Museo Peter Gray de Puerto Vallarta, y forma parte de colecciones privadas; una de ellas es la del creador de contenido Juanpa Zurita. Cota dice que entender la carrera artística como un camino profesional, incluida la relación con las galerías, fue su mayor reto.
A los jóvenes escultores de Chihuahua les dejó un consejo publicado en la misma entrevista: “Que sean humildes a la hora de aprender, que busquen la crítica y no el halago”.
Hoy su taller sigue en la capital del país, donde trabaja entre piezas pequeñas y formatos monumentales. Su regreso a Chihuahua para Referencia Norte lo puso frente a estudiantes y artistas de la ciudad donde nació, con el mismo argumento que repite en el taller: la obra se construye con oficio, crítica y tiempo.
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