Oviedo Baca Soto reconstruye en Chihuahua caderas, rodillas y hombros con cirugía articular
Médico por la UACH, ortopedista del Instituto Nacional de Rehabilitación y con alta especialidad en Cirugía Articular por la UNAM, se entrenó en preservación de cadera en el Hospital for Special Surgery de Nueva York.
Por Redacción
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Hombro, codo, cadera, rodilla y tobillo. Son las cinco articulaciones en las que el doctor Oviedo Octavio Baca Soto coloca prótesis desde su consultorio 305 del Hospital Angeles Chihuahua, en Haciendas del Valle. Ortopedista con alta especialidad en Cirugía Articular, Baca dedica su práctica a las partes del cuerpo donde dos huesos se encuentran y donde el desgaste, una lesión deportiva o una malformación de nacimiento pueden convertir caminar o levantar un brazo en un problema diario.
Su campo toca a dos poblaciones de la ciudad: la que envejece con desgaste articular y la que se lesiona haciendo deporte. Los casos más comunes que atiende son el dolor y la limitación de movimiento en los hombros, la inestabilidad de los codos, el pinzamiento y el desgaste de las caderas, las lesiones de rodilla y la inestabilidad de los tobillos. Su trabajo abarca desde las técnicas preventivas para frenar el desgaste de una articulación hasta su reemplazo completo.
La cirugía articular tiene tres herramientas principales. La artroscopia permite entrar a la articulación por incisiones pequeñas con una cámara y reparar meniscos, cartílago o ligamentos sin abrirla; la reconstrucción del ligamento cruzado de la rodilla, frecuente en futbolistas y basquetbolistas, se hace por esa vía. La artroplastia sustituye las superficies dañadas por una prótesis cuando el desgaste ya no tiene vuelta. Entre ambas está la cirugía de preservación de la cadera, que corrige la forma del hueso, por ejemplo en la displasia, cuando la cavidad de la pelvis no cubre bien la cabeza del fémur, para retrasar o evitar la prótesis.
Baca se entrenó en esa última técnica en el Hospital for Special Surgery de Nueva York, en un curso avalado por la Universidad de Cornell. En 2019, la revista PRO Chihuahua lo buscó para explicar a sus lectores el tratamiento del desgaste de cadera, uno de los motivos de consulta que más se repiten en su especialidad.
En una entrevista con esa publicación describió lo que lo mantiene en el quirófano: “Es increíble ver como los pacientes que acuden con dolores que incapacitan sus actividades diarias, vuelven a vivir su vida sin dolor gracias a técnicas novedosas, con un rápido periodo de recuperación”.
En su práctica, la cirugía de mínima invasión ocupa un lugar central. La artroscopia reduce el tamaño de las heridas y, en muchos casos, el tiempo de recuperación, y le permite tratar lesiones de menisco, de cartílago articular y la inestabilidad del hombro, cuando la cabeza del húmero se sale con facilidad de su lugar. También atiende fracturas, como las del cuello del fémur o del húmero, y casos de osteonecrosis, la muerte del hueso por falta de irrigación, que suele afectar la cadera.
Baca se formó primero en Chihuahua: estudió la carrera de Medicina en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Hizo la especialidad en Ortopedia en el Instituto Nacional de Rehabilitación, en la Ciudad de México, con aval de la Universidad Nacional Autónoma de México. La alta especialidad en Cirugía Articular la cursó en el Hospital Regional Adolfo López Mateos del ISSSTE, también con aval de la UNAM. Cuenta con cédula profesional y cédula de especialista expedidas por la Secretaría de Educación Pública.
Las lesiones deportivas y traumáticas forman parte de su consulta junto con el desgaste de la edad. Esa doble población explica por qué su lista de procedimientos va de la reparación de un ligamento en un deportista joven a la prótesis total de cadera en un adulto mayor. El hilo común es la articulación: cómo conservarla mientras se pueda y cómo reemplazarla cuando ya no responde.
Baca define el buen estado del sistema musculoesquelético, que incluye huesos, articulaciones, ligamentos, tendones, músculos y nervios, como una condición para llegar a la vejez con mejor calidad de vida. Hoy, en el consultorio 305 de Haciendas del Valle, esa idea se traduce en una rutina concreta: revisar la articulación que duele, decidir si basta con fortalecerla, si conviene repararla por artroscopia o si llegó el momento de una prótesis.
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