Miriam Aguilar Márquez trae a Chihuahua la hematología que aprendió en el Centro Médico Siglo XXI
Egresada con mención especial de la UACH y formada en hematología en el CMN Siglo XXI con aval de la UNAM, consulta en dos hospitales de la capital y enfoca su práctica en trasplante de médula ósea y medicina transfusional.
Por Redacción
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Alguien sale de una toma de sangre de rutina con una duda: el enfermero le comentó que la sangre salía lenta, y lo mismo le había pasado unos meses antes. La pregunta llega por escrito a la doctora Miriam Elizabeth Aguilar Márquez, hematóloga en la ciudad de Chihuahua, y la respuesta cabe en dos líneas. Eso no implica necesariamente un problema de la sangre ni de la salud; puede deberse a que la vena elegida para la punción es más delgada o a una falla mecánica del equipo.
Buena parte del oficio de Aguilar consiste en separar lo que alarma de lo que importa. Consulta en dos sedes de la capital, el Hospital Sierra Alta, en la calle Sierra de la Campana, frente a Plaza del Sol, y el Centro Médico Colón, en la avenida Colón, en el Centro, y atiende también por videoconsulta. Su especialidad cubre desde la anemia más común hasta la leucemia, los linfomas y el mieloma múltiple, enfermedades cuyo tratamiento se extiende durante meses o años y exige un médico con quien el paciente pueda revisar resultados con frecuencia sin salir de la ciudad.
La hematología estudia la sangre y los órganos que la fabrican, sobre todo la médula ósea. Su punto de partida suele ser una biometría hemática, el análisis que cuenta glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Cuando los glóbulos rojos, las células que transportan oxígeno hacia los tejidos, aparecen por debajo de lo normal, el diagnóstico es anemia. En un texto de divulgación, Aguilar explica que las causas principales son la deficiencia de hierro, de ácido fólico o de vitamina B12, aunque existen otras enfermedades capaces de provocarla.
El hierro es el caso más frecuente y el que más paciencia pide. A una paciente que llevaba meses tomando hierro sin notar mejoría le respondió que el hierro oral es una buena opción, pero que suele ser un tratamiento prolongado que puede extenderse varios meses, y que hay pacientes que se benefician de otras alternativas. Entre los servicios de su consulta figura justamente el hierro parenteral, administrado por vena, que permite reponer las reservas del cuerpo en menos sesiones cuando la vía oral no alcanza o no se tolera.
Otra parte de su trabajo ocurre en el terreno de la coagulación. Aguilar maneja tratamiento anticoagulante para personas con trombosis, coágulos que se forman dentro de las venas o arterias y que pueden viajar al pulmón o al cerebro, y estudia los trastornos de las plaquetas, las células que detienen las hemorragias. En ambos extremos el reto es el mismo: mantener la sangre lo bastante fluida para no formar coágulos y lo bastante densa para no sangrar.
Sus dos áreas de enfoque son el trasplante de médula ósea y la medicina transfusional. El trasplante de células hematopoyéticas sustituye una médula enferma o destruida por quimioterapia con células madre sanas, que pueden provenir del propio paciente o de un donante compatible, y se emplea en leucemias, linfomas y mieloma múltiple. La medicina transfusional, ligada al banco de sangre, se ocupa de que cada unidad de sangre, plasma o plaquetas llegue al paciente correcto con la compatibilidad correcta.
Aguilar es chihuahuense de formación. Cursó la carrera de Médico Cirujano y Partero en la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde se tituló con mención especial. Para la subespecialidad se fue a la Ciudad de México, al Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del IMSS, con aval de la Universidad Nacional Autónoma de México. Hoy está certificada por el Consejo Mexicano de Hematología y tiene registradas las cédulas profesionales.
La consulta en línea forma parte de su práctica desde la misma agenda que las citas presenciales, una opción útil en un estado tan extenso como Chihuahua, donde muchos pacientes de hematología viven a horas de la capital y necesitan revisar estudios con regularidad. La revisión de resultados, el ajuste de dosis de un anticoagulante o la lectura de una biometría de control pueden resolverse frente a una pantalla, mientras que la exploración y los procedimientos se reservan para el consultorio.
Este otoño, Aguilar sigue repartiendo su consulta entre Plaza del Sol y el Centro, y sigue contestando por escrito las preguntas que la gente se hace después de un análisis de laboratorio. Algunas llevan a un tratamiento de meses; otras, como la de la sangre que salía lenta, se resuelven con una explicación clara que devuelve la tranquilidad.
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