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Los 100 Rostros

Andrés Olivas, marchista olímpico y bronce panamericano, entrena en la sierra de Chihuahua rumbo a Los Ángeles 2028

Marchista olímpico en Tokio 2020, bronce panamericano en Santiago 2023 y Premio Estatal del Deporte 2024, nació en Chihuahua, estudió administración en el Tecnológico II y entrena en campamentos de altura en Creel.

Por Redacción

17 de octubre de 2026, 10:35 am · 3 min de lectura

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Foto: Cortesía

A las seis de la mañana, a 2,300 metros de altura en Creel, Andrés Eduardo Olivas Núñez empieza una caminata que terminará veinte kilómetros después, con el talón tocando el suelo antes que la punta y una rodilla siempre extendida. Lo hace seis días a la semana, entre 160 y 180 kilómetros en total, bajo la vigilancia de su entrenador. Así se prepara el marchista olímpico de la capital del estado.

Olivas, nacido en Chihuahua el 27 de mayo de 1998, compite en marcha atlética en las distancias de 20 y 35 kilómetros. Fue olímpico en Tokio 2020, donde terminó en el lugar once de los 20 kilómetros; ganó bronce en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y en los Centroamericanos de Barranquilla 2018, y en el Mundial de Budapest 2023 cronometró 1 hora 19 minutos 55 segundos, el tiempo que le dio la marca olímpica para París 2024. En marzo de 2025, en Nomi, Japón, impuso el entonces récord mexicano de 35 kilómetros con 2 horas 25 minutos 8 segundos.

La marcha es la prueba más vigilada del atletismo. Los jueces sancionan dos faltas: perder contacto con el suelo, que a ojo humano se mide en centésimas de segundo, y flexionar la rodilla de la pierna de apoyo antes de pasar la vertical. Tres tarjetas rojas de jueces distintos significan descalificación, y en una prueba olímpica suele caer la cuarta parte del campo. A ese reglamento se suma la fisiología de una carrera de fondo: un marchista de 20 kilómetros mantiene durante ochenta minutos un ritmo de cuatro minutos por kilómetro, cerca de su umbral de lactato, con una técnica que castiga la cadera y los tobillos. Por eso los campamentos de altura en la sierra: a 2,300 metros el cuerpo produce más glóbulos rojos, y al bajar a competir el oxígeno rinde más.

Olivas se formó con Horacio Nava, el marchista de Chihuahua que fue olímpico tres veces, y hoy entrena con Miguel Ángel Rodríguez, bronce mundial en Atenas 1997. “Ya maduró, ya creció”, dijo Rodríguez de su pupilo a una agencia internacional en agosto de 2025, cuando lo describió como candidato a medalla mundial en 35 kilómetros, distancia en la que Olivas figuraba octavo del ranking mundial.

Estudió la licenciatura en Administración en el Instituto Tecnológico de Chihuahua II mientras competía. En abril de 2022 recibió la Teporaca de Oro, el reconocimiento al mérito deportivo de la capital, y en noviembre de 2024 el gobierno del estado le entregó el Premio Estatal del Deporte, con un incentivo de 110 mil pesos.

“Voy empezando, mi propósito es estar en Juegos Olímpicos”, dijo en Lima 2019, cuando terminó sexto en su primer panamericano. Dos años después estaba en Tokio. Su siguiente marca es Los Ángeles 2028, y el camino para llegar sigue pasando por la sierra de Chihuahua.

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Redacción · The Chihuahua Times
Con información de Registro público.

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