José Luis Álvarez, El Chino, convierte desde 1985 troncos de mezquite y encino en piezas únicas en Chihuahua
Conocido como El Chino, José Luis Álvarez suma cuatro décadas en la carpintería y firma con la marca Bychino: Woodworking tablas para picar, mesas rústicas, barras y muebles de mezquite y encino con diseños exclusivos.
Por Redacción
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José Luis Álvarez trabaja la madera en Chihuahua desde 1985, y en el oficio lo conocen como «El Chino». Su taller produce tablas para picar y servir alimentos, mesas rústicas, barras, cubiertas y muebles personalizados bajo la marca Bychino: Woodworking. El Diario de Chihuahua lo retrata en junio de 2026, cuando se acerca el Día del Padre, como un carpintero con cuatro décadas de experiencia que da diseños exclusivos a troncos y tablones.
Álvarez trabaja sobre todo con mezquite y encino. El mezquite es su madera predilecta. «El mezquite tiene una belleza muy particular. Los colores cambian de una pieza a otra y eso hace que cada trabajo sea único. El problema es que cada vez es más difícil encontrar buena madera de mezquite», explica al diario. El encino, que el diario describe como una madera de elegancia y durabilidad, tiene un costo que suele ser más elevado, y la elección entre una y otra depende del diseño y de lo que necesite el cliente.
Las mediciones de laboratorio respaldan esa preferencia. Un estudio publicado en 2015 en la Revista Mexicana de Ciencias Forestales, con troncos de mezquite aterciopelado (Prosopis velutina) recolectados en Sonora, encontró una densidad básica muy alta, de 0.79 gramos por centímetro cúbico, una dureza Brinell muy alta y poca contracción al secarse. Los autores consideran esa combinación apta para ebanistería, talla y cubiertas de cocina, el tipo de trabajo que sale del taller de Álvarez.
Su pieza más solicitada es la tabla para picar. En cuatro décadas ha desarrollado formas, tamaños y acabados distintos: algunas conservan el contorno natural del tronco, otras llevan grabados personalizados y otras combinan la madera con resina epóxica, una técnica que, según El Diario, ha ganado popularidad por los contrastes visuales que genera. Cada tabla, mesa o mueble sale del taller como una pieza individual, hecha a partir de las formas, las vetas y las características de la materia prima.
La idea que guía su trabajo la resume en una frase que cita El Diario: «Cada pieza de madera tiene su propia personalidad, mi trabajo consiste en descubrirla y aprovecharla para crear algo especial». De ahí que repita poco un diseño: las vetas y los tonos del mezquite cambian de un tablón a otro, y la tabla que sale de uno no se parece a la que sale del siguiente.
La tabla, según el artesano, se ha vuelto un objeto de convivencia familiar. «Muchos papás disfrutan las carnes asadas, las reuniones familiares o simplemente cocinar, una tabla personalizada tiene un valor especial porque está hecha para durar y porque no hay otra igual», dice. Piensa en la tabla para asar carne, en la que se usa para preparar alimentos y en la que sirve para decorar una cocina.
Además de las tablas, su catálogo incluye mesas rústicas, barras, cubiertas, muebles personalizados y piezas decorativas donde combina madera y resina para lograr acabados contemporáneos sin perder el carácter artesanal. El Diario señala que sus trabajos encuentran espacio en hogares, restaurantes y negocios que buscan elementos con identidad propia, y que a lo largo de los años Álvarez ha perfeccionado técnicas y desarrollado diseños suyos para abrirse camino en un mercado cada vez más exigente.
El nombre con que lo conocen acompaña a una marca que Álvarez construye pieza por pieza desde 1985. El diario lo presenta como un artesano chihuahuense y afirma que, cuando el tema es la carpintería artesanal en Chihuahua, su nombre es sinónimo de experiencia, creatividad y pasión por la madera.
El reportaje lo deja observando sus creaciones más recientes en el taller. Después de más de cuatro décadas, la carpintería artesanal sigue vigente en sus manos, y cada tronco de mezquite que entra al taller puede salir convertido en una tabla de la que Álvarez dice que no hay otra igual.
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