Manzanita Soto lleva desde los años cuarenta el sabor de la manzana chihuahuense a la mesa
Creada por el químico José Soto Escoto en la ciudad de Chihuahua, la Embotelladora Soto llegó a emplear a 254 personas y en 2018 envió su refresco de manzana hasta Australia.
Por Redacción
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El primer refresco que salió de las manos de José Soto Escoto se llamó Súper Zul y se envasó en una botella lisa de 122 mililitros, la misma que usaban otros 15 pequeños embotelladores del estado de Chihuahua. Soto, químico nacido el 29 de mayo de 1911 en Degollado, Jalisco, y formado profesionalmente en la ciudad de Chihuahua, buscó después una bebida con identidad propia, hecha con la fruta que distingue al estado. De esa búsqueda nació la Manzana Soto, el refresco que varias generaciones de chihuahuenses conocen como Manzanita Soto.
La marca nació en la capital y sigue en los refrigeradores del estado más de ocho décadas después de las primeras pruebas de su fundador. En 2022, El Heraldo de Chihuahua la presentó en un titular como “el refresco orgullo de Chihuahua”, y en 2025 el portal Referente la incluyó en su lista de las marcas más reconocidas de Chihuahua, junto a empresas industriales y cadenas comerciales nacidas en el estado.
El oficio de embotellador que aprendió Soto en los años cuarenta era una suma de química y logística. Según la historia de la empresa recogida por la prensa local, en sus ratos libres experimentaba con cremas y mezclas de distintos compuestos, y hacia 1943 comenzó las pruebas formales con una pequeña máquina usada. Para producir necesitaba proveedores de corcholatas, concentrados, conservadores, azúcar y cajas de madera, además de una troca de reparto. Después de Súper Zul vino el Sidral Perón, que más tarde cambió de nombre a Manzana Soto cuando su creador decidió poner su apellido en la etiqueta como garantía del producto.
La empresa quedó registrada ante la Secretaría de Hacienda el 1 de enero de 1946 para comercializar el refresco, y en 1983 se formalizó con la razón social Embotelladora Soto. El cronista Óscar A. Viramontes Olivas ubicó su origen en el barrio de la Industrial, uno de los más antiguos de la ciudad, en la esquina de las calles Hidalgo y Guerrero, a unos pasos de la placita del Ferrocarril. En ese punto había operado entre los años veinte y treinta una embotelladora llamada El Chacho, antecedente del negocio de la familia Soto. Con los años, la planta funcionó en la calle del Ángel 701, en la misma capital.
El crecimiento de la embotelladora se midió en rutas y en empleos. La empresa llegó a contar con hasta 254 trabajadores y a atender 14 municipios de Chihuahua con 24 rutas de refresco, además de rutas de agua purificada en garrafón. A lo largo de su historia distribuyó marcas como Barrilitos, Jarritos, Topo Chico, Orange Crush, Squirt, Boing y Peñafiel, y desarrolló una familia de sabores propios: Toronja Soto, Fresa Soto, Uva Soto, Naranja Soto y la Manzana Soto que dio nombre a la casa.
En 2012 la empresa convirtió la planta de la calle del Ángel en bodega de distribución y estableció una alianza con Refrescos Unión, compañía con sede en Meoqui que funciona como socio comercial y maquilador autorizado para producir los refrescos de la marca Soto. La alianza llevó la Manzanita a cadenas de autoservicio y de conveniencia como Alsuper, Soriana, Walmart, City Club, Sam’s Club, Bodega Aurrerá, Circle K y Smart, y abrió la puerta a la exportación. La familia autoriza a su socio a vender el refresco donde exista demanda, y en 2018 un pedido llegó hasta Australia.
El fundador trabajó acompañado de su familia. Una fotografía de archivo publicada por El Diario de Chihuahua lo muestra junto a su hijo, Daniel Soto León, y la empresa se ha descrito ante la prensa como cien por ciento chihuahuense y familiar, con un agradecimiento explícito a la preferencia de la gente y al trabajo de quienes la han sostenido durante décadas.
Hoy la Manzanita Soto se compra en los mismos supermercados que las marcas internacionales y conserva la etiqueta con el apellido que su creador eligió como sello. La receta que José Soto Escoto empezó a probar cuando otros 15 pequeños embotelladores compartían el mismo envase genérico sigue en circulación, y la manzana del norte sigue siendo el sabor que la distingue.
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