Raúl Gerardo Ramírez Medina trae a Chihuahua la alta especialidad en cáncer de mama del INCan
Médico por la UACH con mención honorífica y exjefe de residentes de Oncología Médica en el Instituto Nacional de Cancerología, es el primer oncólogo médico con Alta Especialidad en Cáncer de Mama en el estado.
Por Redacción
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En el consultorio 306 de la torre médica del Hospital Ángeles Chihuahua, el doctor Raúl Gerardo Ramírez Medina trabaja con una pregunta que hoy guía a la oncología de mama en el mundo: cuánto tratamiento necesita cada paciente para obtener el mismo resultado. Ramírez Medina es el primer oncólogo médico con Alta Especialidad en Cáncer de Mama en el estado de Chihuahua, una formación avalada por la Universidad Nacional Autónoma de México que cursó en el Instituto Nacional de Cancerología, en la Ciudad de México.
Esa preparación tiene un efecto directo en la capital. Las mujeres de Chihuahua que reciben un diagnóstico de cáncer de mama encuentran en la ciudad un especialista que conoce las terapias que se discuten en los congresos internacionales de oncología y que participa en la investigación que las pone a prueba. Ramírez Medina es investigador principal en el ensayo clínico internacional fase III EMBER-3, un estudio que evalúa una nueva terapia hormonal oral para el cáncer de mama avanzado.
Atiende en el Hospital Ángeles Chihuahua, en el Centro Oncológico de Chihuahua y en el CIO, y trabaja con un equipo que firma sus mensajes a pacientes como OncoDuo y GAMMA. Su consulta abarca el manejo integral del cáncer en adultos, con tumores de colon, ovario, próstata y cuello uterino, aunque el eje de su práctica es la mama.
El oficio del oncólogo médico consiste en decidir y conducir los tratamientos sistémicos, aquellos que recorren todo el cuerpo: quimioterapia, terapia hormonal, terapias dirigidas e inmunoterapia. El cirujano extirpa el tumor y el radioterapeuta trata la zona afectada; al oncólogo médico le corresponde estimar el riesgo de que la enfermedad regrese y elegir los fármacos que lo reducen. En cáncer de mama, esa decisión se apoya cada vez más en la biología del tumor. Las firmas genómicas, pruebas que analizan la actividad de un grupo de genes en la muestra de tejido, permiten identificar a pacientes seleccionadas que pueden tratarse sin quimioterapia. Ramírez Medina las incorpora a su práctica junto con las llamadas terapias de desescalamiento, esquemas de menor duración que mantienen la misma eficacia.
Su consulta incluye también los escenarios de mayor complejidad: el tratamiento post-neoadyuvante en pacientes de alto riesgo, que se indica cuando la enfermedad persiste después de la terapia aplicada antes de la cirugía, y el manejo del cáncer de mama en mujeres jóvenes o durante el embarazo, casos en los que cada decisión debe proteger a la madre y, cuando aplica, al embarazo y a la fertilidad.
Ramírez Medina describe su método como un trabajo en unidades funcionales, donde cirujanos, radiólogos, patólogos y oncólogos revisan juntos cada caso. En las respuestas públicas que ofrece a pacientes explica con detalle temas como la asesoría genética para mujeres con antecedentes familiares, que incluye la construcción de un árbol genealógico y una prueba para detectar mutaciones que elevan el riesgo, o la vigilancia de la densidad ósea durante la terapia hormonal prolongada.
Su formación comenzó en la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde se tituló como Médico Cirujano y Partero con mención honorífica. Después cursó la especialidad en Medicina Interna y la subespecialidad en Oncología Médica en el Instituto Nacional de Cancerología, donde fue jefe de residentes, un cargo de coordinación académica y clínica dentro del servicio. Completó ahí la Alta Especialidad en Cáncer de Mama con aval de la UNAM.
Está certificado y recertificado por el Consejo Mexicano de Oncología y es miembro activo de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), de la Sociedad Mexicana de Oncología y del Colegio Mexicano de Oncología Médica. Ha participado como profesor y ponente en congresos nacionales e internacionales y en investigaciones clínicas y publicaciones científicas. Desde su práctica ha impulsado el Taller para Residentes de Oncología Médica RISE, que alcanzó su octava edición.
De regreso en Chihuahua, combina la consulta privada con la investigación clínica y la docencia, y mantiene a sus pacientes al tanto de los tratamientos que aprueba la oncología internacional. En el consultorio 306, la pregunta sigue siendo la misma con cada expediente: qué tratamiento necesita esta paciente, y cuánto.
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